Gereon Janzing, geobotánico y etnobotánico
Gereon Janzing, geobotánico y etnobotánico

Tener cabras

Cada vez más personas asocian la cabra con romántica. Bastantes personas empiezan un trabajo con cabras y desilusionadas se dan cuenta que es más difícil de lo que habían pensado. Tener cabras no es para trabajadores que deseen un horario fijo de trabajar con un fin intangible. Tampoco es para hippies que están ya aquí, ya allá y evitan actividades con compromisos. Pero quien busque retos y esté listo a meterse con las necesidades de animales tozudos, de veras puede encontrar la romántica de sus sueños en el trabajo con cabras. Y la cabra puede ser el animal ideal para el autoabastecimiento.

Hay que mantener las cabras fuera del huerto. Si no, no queda mucho del huerto. Hay que ordeñarlas durante la lactancia. Y, por supuesto, necesitan suficiente comida. Si son muchas cabras y dan mucha leche es práctimente imprescindible hacer queso por lo menos cada dos días.

La rutina cotidiana que precisa la ganadería puede ser de valor terapéutico para gente que necesita más estructura en su vida.

Cada 21 días la cabra está en celo (como la vaca pero no como ésa durante todo el año sino sólo durante un período de fertilidad).

Por lo general la producción de leche está conectada con la de cabritos (como la de leche de vaca con la de terneros). Como en particular los pequeños machos no todos se guardan hasta adultos, la producción de leche significa prácticamente siempre también la producción de carne.

Aunque las cabras también son animales de rebaño, demuestran más individualidad que las vacas y ovejas y desde el punto de vista humano parecen más inteligentes. A menudo se muestran tozudas y cabezonas. Según mi experiencia el trabajo con cabras ayuda a apreciar más también a humanos en su obstinación. Quien tiene experiencia con cabras, apenas compartirá el cliché común que la individualidad sólo exista en los humanos.

Por razónes éticas los lácteos de cabras comparados con los de vacas tienen la ventaja que no suelen ser de explotación intensiva de animales. Eso por supuesto también significa una disponibilidad menor, ningún consumo en grandes masas sino más bien un gozo consciente.

Aparte de leche las cabras también suministran carne y cuero. Y un producto importante de la ganadería (del que hasta los veganos apenas pueden prescindir) es el estiércol que se usa para abonar hortalizas, especialmente en la horticultura orgánica.

Cabrito recién nacido

El papel más grande en las Baleares la cabra juega en Ibiza. Aquí como en Formentera hay la cabra pitiusa y la oveja ibicenca como razas autóctonas. La oveja se conoce como animal lechero pero como tal hoy juega un papel subordinado. Así la cabra es el primer animal de leche. Otras razas también existen, no está prohibida la importación como es a veces el caso en islas. En cuanto a los colores la cabra pitiusa es muy variable, puede tener cuernos o no. La cabra mallorquina en cambio es marrón con negro y siempre cornuda.

Las cabras tienen una conducta de comer distinta de la de ovejas y vacas, también comen árboles y arbustos. Ni siquiera plantas con aguijones o espinas son seguras de ellas, así comen los segmentos de los tallos de la chumbera.

En la observación superficial a menudo surge la imagen que las cabras comen todo indiscriminadamente. Si tienen la posibilidad, son unos gourmets selectivos que no están satisfechos con gramíneas sin sabor. En el caso de almidón concentrado los mecanismos naturales fallan: De pan o cereales molidos comen sin inhibiciones hasta morir.

Entre las plantas que les gustan a las cabras hay el olivo, el espárrago (A. acutifolius) y el enebro (sin embargo no la sabina que es venenosa también para cabras).

Macho cabrío

El pastoreo incontrolado es –más que nada en zonas secas– un problema para la vegetación. En Mallorca hay cabras naturalizadas en el bosque de la montaña. Los cazadores las cuidan como caza y producen números elevados. La isla desértica de Fuerteventura, debido a su menor capacidad de carga, sufre aún más de las cabras naturalizadas.

En el islote de es Vedrà hay una población de cabras que no son ordeñadas sino que sólo producen cabritos de pascua para los propietarios del islote. El islote es reserva natural y para humanos sólo accesible con permiso especial. Sin embargo, las cabras pueden dañar la vegetación sensible porque su tenencia es tradición familiar allí. Hay investigaciones sobre el impacto a la vegetación del islote que no son accesibles para el público. Queda claro de todas formas que algunas plantas han cedido a lugares especiales inaccesibles para las cabras, por ejemplo acantilados.

En el otro lado, el pastoreo controlado de cabras también en estas islas puede servir al cuidado del paisaje. En Ibiza hay un proyecto con cabras para limpiar los bosques de la maleza, sobre todo para minimizar el peligro de incendios forestales.

Cabra pitiusa con recién nacido

Literatura

Dymanski, Ulrich (1986): Selbstversorgung durch Ziegenhaltung. Der Ratgeber für Aufzucht, Pflege, Nutzung. Stuttgart.​

Janzing, Gereon (2000a): Ein Sommer auf der Alp. Als Rinderhirt und Geißenmelker in Graubünden. En: Kritische Ökologie 16 (2) 2000: 33-37.​

Janzing, Gereon (2013b): Ziegenhaltung und Milchverarbeitung. In: Kritische Ökologie 80, Sommer 2013: 15-20.

Seymour, John (1976): The Complete Book of Self-Sufficiency. London (cast. con el título: La vida en el campo).​

Enlace

Yo con las cabras tal como me mostraron en la televisión (IB3) (en catalán, a partir del minuto 28)