Gereon Janzing, geobotánico y etnobotánico
Gereon Janzing, geobotánico y etnobotánico

Por qué los ganaderos industriales y los veganos no los aprecio

Durante siglos y milenios la ganadería de pasto aprovechaba recursos y llevaba a los humanos incluso en tiempos de escasez. Hoy en día en la sociedad de lujo hay estilos de vida que malgastan muchos recursos. Entre ésos figuran la ganadería industrial y las alimentaciones snob como la macrobiótica, la paleodieta y el veganismo, cosas que antaño nadie se podía permitir. No pasa nada si en la sociedad de lujo hay quienes hacen experimentos con nuevos estilos de vida, siempre que reconozcan que eso se lo pueden permitir solo gracias a ser de una sociedad acomodada.

Para los pastores las vacas, cabras y ovejas son individuos cuyas necesidades perciben, son animales de compañía. Para los ganaderos industriales y los veganos, en cambio, son una masa anónima que solo sirve para explotar y cuyas necesidades no interesan.

Los pastos extensivos son unos ecosistemas de gran biodiversidad, por eso cada persona con interés ecológico los apoya. Los seguidores de la ganadería industrial y los veganos boicotean esos ecosistemas. Así la ganadería industrial y el veganismo son conductas antiecologistas. Por supuesto, uno puede pensar sobre desarrollar nuevos ecosistemas para sustituir los pastos extensivos pero no veo a nadie quien tenga ideas viables para eso.

He conocido muchos veganos, muchos que abusaban del nombre de nuestra ciencia, la ecología, pero ninguno que tuviera ni el menor interés en aprender de ecología. Muchos veganos inventan razones ecológicas para justificar su alimentación snob, una ecología ficticia que no tiene nada que ver en absoluto con la complejidad real de nuestra ciencia. Si por lo menos dijeran honestamente que su alimentación no es por razones ecológicas sino egocéntricas.

Muchos veganos pretenden hablar en nombre de los animales, incluso pretenden conocer las necesidades de las reses mejor que los pastores que tienen contactos cercanos con ellas. Por lo general, ese animalismo no va a favor de los animales sino contra los humanos.

Los ganaderos industriales y sus seguidores suelen comer mucha carne y así tener una alimentación desequilibrada igual que los veganos. Una persona que se aprecia a sí misma, sabe que se merece una alimentación equilibrada y sana.

Mientras que personas como yo nos podemos adaptar en cada lugar a los recursos que hay allí, los grandes carnívoros y los veganos son exigentes y suelen depender más de productos de transporte largo, con eso contribuyen a un malgasto de recursos fósiles.

Hace 30 años los veganos eran unos pioneros valientes, comían frutas y verduras. Hoy día el veganismo, igual que la ganadería industrial, es promovido por la industría alimenticia, se basa tan solo en intereses comerciales. Los veganos de hoy son secuaces del sistema capitalista-consumista, muchos, tras rechazar el queso local, comen imitaciones de queso a base de soja transgénica, aceite de palma y sustancias químicas.

Observadores superficiales suelen pensar que el veganismo es el contrario del gran carnivorismo, un contrapeso para él. Bueno, miremos una comparación: si estamos en Italia, podemos considerar Italia del Norte e Italia del Sur como contrarios, desde fuera Italia es una unidad. De la misma manera, desde dentro, el veganismo y el gran carnivorismo son contrarios. Si en cambio seguimos una alimentación equilibrada y nos adaptamos a las ofertas locales, todas las dietas desequilibradas con una actitud exigente y consumista son una sola unidad.

Si ser vegano significa amar las plantas y sus productos, lo soy. Si ser vegano significa sentir asco ante los animales y sus productos, no lo soy. Hoy en día, si un producto se llama "vegano", eso no da información sobre si lleva plantas, solo nos dice que no lleva nada de origen animal, una definición solamente negativa.

Con la gente con un simple dualismo que las plantas y los productos químicos son buenos y los animales son malos, suele ser difícil comunicarse con algo de nivel pues no suelen ser capaces de pensamientos complejos. Muchos veganos cuando les llega algún argumento contra los lácteos, lo repiten sin reflejar ni diferenciar.

Los pastores aprenden de tradiciones milenarias y las siguen desarrollando, los ganaderos industriales y veganos menosprecian la sabiduría ancestral y se creen más sabios que ésa.

Cuando hablo de la ganadería de pasto, muchos veganos no tienen mejor cosa que hacer que molestar la armonía hablándome de su amada ganadería industrial. Muchos miran vídeos sádicos de la ganadería industrial para producirse orgasmos. Pero por favor que nos dejen en paz a los que vivimos en paz con las reses y que con la ganadería de pasto ofrecemos el -hasta ahora- único contrapeso a la ganadería industrial.

Muy a menudo las doctrinas alimenticias -no solo el veganismo, también la macrobiótica, la paleodieta y otras- sirven para marcar límites y justificar uno sus problemas con la gente alrededor, incluso con toda la humanidad. Si me gustan los humanos, no necesito marcar límites de esa manera.