Gereon Janzing, geobotánico y etnobotánico
Gereon Janzing, geobotánico y etnobotánico

Coches eléctricos, ¿salvación de la crisis energética o esperanza infantil?

(Este texto es una versión acortada de un artículo que he publicado en alemán en la revista “Kritische Ökologie”, Nº. 79 - 27[2]: 17 - 19. 2012/13, también publicado en “Umwelt aktuell”, 4/2013: 4-5.)

Observación: La palabra "coche" se usa aquí en la acepción de España, es decir lo que en Sudamérica se llama "auto" o "carro".

Coche eléctrico en un centro turístico donde es simplemente un coche entre muchos

En estos últimos años de repente se escucha y se lee mucho sobre coches eléctricos. Se conocen desde hace más de 100 años. Pero nunca antes la industria de automóviles mostraba ningún interés en ellos, ni siquiera durante la crisis de petróleo de los años 1.970. Sin embargo, cuando en el año 2.008 la industria de automóviles se encontraba en una crisis por un descenso de sus ventas, hacían falta nuevas ideas para atraer nuevos clientes. Y así de repente los responsables se acordaron del coche eléctrico que según la publicidad es “limpio” y “respetuoso con el medio ambiente”.

Ahora miremos las ventajas y desventajas lejos de intereses económicos.

En sus alrededores inmediatos, sin duda el coche eléctrico es más limpio que un coche de gasolina o diesel. Así los participantes del tráfico no motorizados no tienen que inhalar los gases de escape, lo que para ciclistas es una clara ventaja. Eventuales venenos se sueltan en gran distancia. Además según dicen muchos que han experimentado un coche eléctrico, es muy agradable conducir ése.

Algunos autores dicen que los coches eléctricos aparcados pueden servir con sus baterías para almacenar energía eléctrica de fuentes renovables e irregulares. Eso, sin duda, es una buena idea en cuanto la técnica de baterías esté más madurada.

Mientras que muchos industriales y políticos (y con ellos muchos profanos inocentes) de repente hacen publicidad para el coche eléctrico, los medioambientalistas de momento permanecen escépticos. Pues la energía eléctrica no es tan limpia como puede parecer a primera vista. Como mucho puede ser tan limpia como su producción. Con algunos agentes de coches eléctricos es de presumir que actúan en encargo de la industria nuclear. Otros en cambio subrayan que la energía eléctrica debería venir de fuentes renovables. Eso seguro suena mejor, pero suena como si la energía eléctrica de fuentes renovables estuviera disponible de sobra. Entonces, ¿dónde está esa abundancia?

En Alemania se ha fundado una “Plataforma Nacional de Electromovilidad” (Nationale Plattform Elektromobilität). Sobre ésa hay un libro informativo: Weert Canzler y Andreas Knie: “Einfach aufladen. Mit Elektromobilität in eine saubere Zukunft” (“Simplemente cargar. Con electromovilidad hacia un futuro limpio”, Oekom Verlag München). Ese libro muestra claramente los objetivos de esa plataforma: Las preocupaciones no son por el medio ambiente, sino por la posición alemana en la economía global. El miedo principal es que China pueda desarrollar una gran oferta de coches eléctricos antes que Alemania. Alemania debe ser líder en el mercado, todo lo demás no interesa tanto.

En Ibiza hay un centro turístico que a sí mismo se llama "centro ecológico" (palabra sin ningún significado como no hay ningún ecólogo formado) que hace publicidad para los coches eléctricos como si fueran limpios, porque ese centro recibe dinero de Renault. Eso es un caso típico de greenwash.

En la situación actual de suministro de energía, un coche eléctrico suelta más anhídrido carbónico que un coche con motor de combustión, por no hablar de las consecuencias desoladores de la energía nuclear que no se muestran en la estadística del anhídrido carbónico. Por supuesto, los coches se pueden nutrir con energía solar o eólica. En muchos casos eso sólo maquilla la estadística sin tener mucho efecto positivo. Pues es de suponer que ocurrirá como mostrado aquí en forma simplificada: Me instalo placas solares con cuya energía primero manejo la lavadora. Después compro un coche eléctrico que ahora manejo con electricidad de fuente solar. Como ésa ya no es suficiente para la lavadora, compro electricidad de fuente nuclear. En la publicidad digo sólo que manejo el coche con energía solar. Los recipientes de la publicidad pensarán que el coche es limpio en cuanto a la producción de energía. Por cierto, no saben que gracias al coche compro energía nuclear para la lavadora.

Ya vemos: Por razones del medio ambiente la promoción del coche eléctrico sólo tiene sentido si se combina con un aumento simultáneo de energías respetuosas con el medio ambiente o (y) una reducción del tráfico total.

Un coche eléctrico con la técnica actual de baterías (que probablemente no mejorará mucho dentro de los próximos años) tiene un alcance mucho menor al de un coche con motor de combustión. Por eso a menudo se percibe como deficitario. Los autores que hacen publicidad para el coche eléctrico, tienen dos soluciones que ofrecer. Una es que el coche eléctrico sólo se usa de segundo (o tercero) coche. Eso seguro sería acorde con los deseos de la industria de automóviles que quiere vender, pero para el medio ambiente sería obviamente contraproducente.

En cuanto al manejo de recursos: Cada coche, de cualquier propulsión, en la fabricación necesita mucho material, energía y agua. Mucho más que por ejemplo una bicicleta. Según dice el Club de tráfico de Austria (Verkehrsclub Österreich, VCÖ) un coche en el proceso de fabricación suelta tanto anhídrido carbónico (CO2) como un coche (de motor de combustión) en un viaje de 30.000 km. Así no cabe duda: Desde el punto de vista del medio ambiente, los coches eléctricos sólo se pueden apoyar si no complementan los coches de gasolina y diesel sino si los sustituyen. Coches eléctricos que complementan coches con motor de carburante son sólo juguetes de gente que no saben qué mejor hacer con su tiempo. Eso se puede clasificar como economía de prestigio.

Queda la otra solución: El coche –eléctrico– más que nada será ofrecido como coche de alquiler y sustituirá el coche privado. El coche de alquiler será parte de un concepto extenso de transporte que incluye el transporte público con bus y tren y en el caso ideal también bicicletas. Así el número total de coches se reducirá, y también se gastará menos superficie para aparcamientos.

El libro mencionado de Canzler y Knie ha desarrollado un concepto de ese modo. Una gran debilidad es –lo que no es de extrañar por la relación con la Plataforma Nacional de Electromovilidad– que el concepto es muy nacional. No se explica cómo uno puede viajar de un país a otro. El libro incluso se atreve a elogiar la Deutsche Reichsbahn (Ferrocarriles Alemanes) de los años 1.930 –esa empresa nacionalsocialista que deportaba innumerables judíos y gitanos a los campos de concentración– porque construía autopistas.

Queda claro que la movilidad a largo plazo tiene que funcionar sin carburantes fósiles. Y biodiesel tampoco es una solución a gran escala. Coches eléctricos con energía de fuente solar seguro pueden ser un buen paso –en combinación con otros pasos que reducen todo el transporte motorizado y cambian de foco del instinto de juego humano: más orientación hacia productos locales, fomento de ir en grupos en el mismo coche, fomento del transporte público, reducción del trabajo para ingresos que a menudo depende del coche, creación de una imagen del coche como una solución de emergencia con poco prestigio, y más que nada tomar en serio los participantes del tráfico no motorizados. El Club de bicicletas de Alemania (ADFC) critica las inversiones en el coche eléctrico porque según su punto de vista primero es más importante la ampliación de la red de carriles bici.

También tenemos que acordarnos que las fuentes de energía alabadas como limpias, lo son solo en ciertos límites. P. ej. la energía hidráulica que se obtiene de embalses gigantescos, para los que se inundan muchos kilómetros cuadrados de selva y se expulsa a la gente local, seguramente no pueden ser juzgados respetuosos con el medio ambiente. En internet se hizo conocida una foto de un jefe kayapó que llora amargamente al enterarse de que su pueblo será expulsado de su lugar ancestral por un proyecto hidroeléctrico gigantesco y la selva allí se sacrifica al consumo ilimitado de energía. Tales megaproyectos destructivos probablemente se aumentarán con la extensión de los cotxes eléctricos sin críticas.

Además para las baterías de coches son necesarios los elementos litio y cobre que se explotan en los Andes con inmenso gasto de agua. En el caso del cobre además se envenena el agua. El agua la necesita la población local para el riego de sus campos y para beber. Con el aumento del número de coches eléctricos es probable que habrá más conflictos por recursos como ya se conocen del biodiesel con la fórmula simplificadora: “coches de los ricos contra pan de los pobres”. En el Ecuador ya hay protestas vehementes de la población indígena contra proyectos mineros que roban agua.

En la propaganda del coche eléctrico uno puede fácilmente tener la sensación de que el único problema que produce el coche es el del suministro de energía. No se habla de accidentes cuya cantidad apenas dependerá del modo de propulsión. Todo lo más los coches eléctricos ofrecen un riesgo elevado por hacer menos ruido y por tanto para otros participantes del tráfico son menos fáciles de escuchar –y por lo tanto más peligrosos. Tanto más importante es que haya una red completa de caminos sin coches para ciclistas y peatones antes que se promocione el coche eléctrico.

 

Enlaces (para los que yo no puedo tomar responsabilidad aunque me parecen competentes):

Artículo sobre coches eléctricos (en inglés)

Posición de Amigos de la Tierra del sudoeste de Alemania (en alemán)

Discusión sobre los coches eléctricos y este artículo (en alemán)

Estudio del Wuppertal Institut (en alemán)