Plantes i humans
Plantes i humans

Mis vicios y aficiones

Que no fume no significa que esté libre de drogas. Mis vicios son el chocolate y el café. He escrito un diccionario plurilingüe (alemán, inglés, portugués, español, francés, italiano, ruso y esperanto) sobre dro­gas (café, kéfir, azúcar, cáñamoromero, vino tinto, etc.). Y cuando tuvo lugar el Parlamento Juve­nil Europeo sobre Drogas y Desarrollo, me contra­taron como co­ordinador de la sección alemana.

De niño miraba mucho los anuncios en la tele­visión. Gracias a la actitud de mis padres, no apren­dí a to­mar la publicidad como una invitación al consu­mo, sino como un entretenimiento. Hoy en día, cada vez que leo publicidades, me alegro al pensar que mu­chas de esas co­sas no las necesito (a no ser que se trate de una publicidad para algo tan irresistible como el queso).

Me encantan los viajes, sobre todo los aventureros. Siempre me mostraron mucha gente bo­nita, y me ayudaron a superar multitud de prejui­cios (que to­dos tenemos, también los etnólogos). Creo que los viajes en avión son más bien para los que necesitan que otros se lo organicen todo. Prefie­ro viajar por tierra y mar; eso me exige más autono­mía. Me da más relación con el espacio y me obliga más a con­fiar en la gente local; encontré mucha hospitalidad (aunque yo a menudo tenía el aspecto de un vaga­bundo). Atravesé Alemania y los Alpes en bicicleta, participé en un crucero por las Is­las Galá­pagos, ca­miné alrededor del mar de Gali­lea, tomé clases de buceo en el Mar Rojo, subí los cua­tro vol­canes de La Graciosa (Canarias), remé en el lago de Zú­rich. Podría escribir un libro entero so­bre ex­pe­riencias bonitas con representantes de la especie humana en mis viajes (de hecho he publi­cado un reportaje so­bre este tema). Si me pregun­tas sobre malas ex­periencias… más bien fueron re­tos y aprendiza­jes.

Mi interés en astronomía y astrofísica sigue vivo co­mo afición. Para ver el eclipse solar total en 1990 viajé a Helsinki. Para ver el tránsito de Venus en 2004 sólo salí de casa en Friburgo y me puse unas gafas especiales, muy oscuras.

Una afición, o sea, un vicio mío, es cuestionar jerar­quías. Y no por ser yo víctima de ellas, como lo suele inter­pretar mucha gente en Ibiza. Ya en el co­legio cues­tionaba el sistema educativo, y nunca fui víctima suya; al contrario, siempre era beneficiario del siste­ma, algo que, sin embargo, me parecía in­justo porque me ponía por encima de los demás, cuando prefiero estar a su lado. Sin embargo, en un trabajo acepto que haya un jefe, siempre que lo sea sólo para el trabajo.

Otro vicio mío, es cantar mal. En cuanto a los de­más vicios, no los voy a revelar aquí...

Gereon Janzing