Plantes i humans
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Los recién llegados en Ibiza

No, esta vez no queremos hablar de los diferentes grupos de personas recién llegadas a Ibiza. Esta vez queremos tratar neófitos y neozoos. Los neófitos son plantas recién inmigradas o introducidas, los neozoos son animales recién llegados.

Primero: ¿Dónde está el límite entre “nuevo” y “viejo”? En el lenguaje técnico de la ecología, se distingue entre neófitos que han llegado desde 1500 y arqueófitos que han llegado antes. El mismo límite se pone entre los arqueozoos y neozoos, con el establecimiento de los contactos transatlánticos. Así, el algarrobo es un arqueófito y la gineta un arqueozoo.

En los movimientos naturalistas ya lleva unos cuantos años usándose el eslogan de los “neófitos invasivos”.

Sin duda el más famoso de esos “neófitos invasivos” es el vinagrillo (Oxalis pes-caprae) que se expande por las orillas de los caminos y por los campos. No solo en Ibiza, por toda la zona mediterránea y también por las Islas Canarias, pero aquí queremos hablar sobre Ibiza y a ocasiones Formentera. Para los horticultores es una mala hierba molesta, lo quitan según sus posibilidades. Eso no es por xenofobia, pues lo mismo lo hacen con arqueófitos y plantas autóctonas si molestan en el campo, también con caracoles y pulgones.

Sobre el papel ecológico de los neófitos y neozoos hay muchas polémicas. ¿Significan una falsificación de la flora y fauna? ¿Destorban el equilibrio ecológico? ¿Le hacen daño al mundo de las plantas y animales autóctonos?

La decisión sobre si algo es bueno o malo se conoce como algo muy subjetivo. Igual qu8e no hay ninguna respuesta objetiva sobre si los inmigrantes alemanes en Ibiza son buenos o malos, tampoco se puede decir objetivamente si hay que percibir el vinagrillo como molesto o como bonito. En los bosques poco tocados no se encuentra, prácticamente solo en biotopos de mucha influencia humana.

Entre activistas del naturalismo a menudo se escucha la opinión que tales nuevos son una amenaza para los ecosistemas autóctonos y que hay que combatirlos. Se dice que desplazan especies autóctonas. Sin embargo, si uno pregunta cuáles especies desplazan, por lo general no hay mucha respuesta.

Personas con formación ecológica, claro es, ven la llegada de los nuevos con más diferenciación, por lo general con menos drama. Hay casos particulares que animales introducidos en islas tienen efectos devastadores sobre la fauna autóctona. Pero en la mayoría de los casos, los nuevos no se pueden apenas sostener contra las especies autóctonas.

Como la Tierra del Cabo en Sudáfrica tiene un clima parecido al del Mediterráneo, los nuevos de allí a menudo se sienten a gusto en la zona Mediterránea. Encima, esa área es rica en especies únicas y por eso un paraíso para buscadores de plantas ornamentales. Así en las Pitiusas, aparte del vinagrillo encontramos varias aizoáceas que se han naturalizado de jardines. En las playas de Ibiza y Formentera, las especies Carpobrotus acinaciformis y Mesembryanthemum cristallinum son cada vez más frecuentes. ¿Hay que combatirlas como reventadores? ¿O está permitido alegrarse de ellas y considerarlas un enriquecimiento de la flora? Claro está: Enfadarse con los nuevos no soluciona ningún problema.

Este año fue publicado la traducción alemana del libro inglés “The New Wild” de Fred Pearce. El autor defiende la tesis que los nuevos son un enriquecimiento que en los tiempos del cambio climático representa el futuro. No es necesario aceptar todas las tesis del libro en toda su consecuencia. Seguramente tiene el mérito que a la histeria sobre los neófitos y neozoos le contrapone algo constructivo, optimista. Según su estimación, solo un 1% de los nuevos son problemáticos. Desgraciadamente no nos dice de dónde saca ese número. Pero una cosa queda clara: No podemos generalizar sino que tenemos que mirar cada caso por separado.

Desde sus principios, los ecosistemas están en un cambio permanente, ya sea con o sin intervención humana. Las especies siempre han migrado y eso no es nada preocupante. Hoy por la acción humana hay migraciones más rápidas. Pero eso tampoco nos tiene que dar miedo. Pearce dice en el libro mencionado: “De la resistencia y las fuerzas de autosanación de la naturaleza, la mayoría de los naturalistas no toman nota.”

Ni la actividad humana tiene que ser juzgada siempre solo negativa, a lo contrario debería ser nuestra meta lógica acabar con nuestra especie. Demasiado a menudo se confunde la ecología con la misantropía, y no solo en Ibiza. La actividad humana durante los siglos ha creado unos biotopos valiosos, también en Ibiza, como las garrigas que se agradecen al pastoralismo extensivo, o los muros.

Muchas de las plantas introducidas no se encuentran mucho o para nada en estado naturalizado. Eso vale para la gran mayoría de las plantas económicas y ornamentales. El algarrobo (Ceratonia siliqua), oriundo de Oriente, se naturaliza a veces pero claramente no en dimensiones amenazantes. Tampoco la chumbera (Opuntia ficus-indica) como neófito se encuentra mucho asilvestrada, diferente de La Gomera donde ha encontrado un lugar ideal para vivir (sin desplazar mucho de lo autóctono). También la capuchina (Tropaeolum majus), aunque en el jardín se reproduce bien, pocas veces se expande más.

De las plantas económicas importantes americanas maíz y tomate fueron creadas variedades locales en Ibiza durante los siglos. Espontáneamente, el tomate se encuentra solo donde no tiene competencia; el maíz no se puede resembrar por sí mismo y por eso no puede ser invasivo.

Nuevamente ses expanden en poblaciones ibicencas loros como ya se conocen de ciudades como Barcelona o Santa Cruz de Tenerife. Seguramente uno no puede decir que desplacen animales autóctonos en medidas relevantes. Más bien ocupan espacios de los que los humanos han desplazado muchos animales autóctonos. Una amenaza viene más bien de la necesidad de construir sin límite que no de los loros.

Pero, ¿cómo es con las serpientes que desde hace unos años invaden Ibiza? Hasta ahora son la culebra de escalera (Rhinechis scalaris) y la culebra de herradura (Hemorrhois hippocrepis). Existen miedos a que puedan acabar con la lagartija pitiusa (Podarcis pityusensis). Desde hace siglos se introducían serpientes una y otra vez pero nunca vivían mucho tiempo. Hoy ya no lo solemos atribuir al dios protector Bes sino más bien al erizo que mata serpientes. El erizo se va reduciendo en su cantidad debido al aumento del tráfico motorizado. Quizás sería más honesto ver el peligro más bien en ese tráfico que no en las serpientes.

Es problemático el eucalipto plantado por algunas partes porque chupa mucha agua. En algunas regiones fue plantado para secar pantanos. En Ibiza con su escasez de agua eso no puede ser deseado. Por suerte para los recursos insulares de agua no se expande de forma invasiva.

Este artículo no está diseñado a ser carta blanca para introducir cualquiera especie sin pensarlo. Pero está diseñado a facilitarnos a mirar los nuevos sin prejuicios y a permitirnos a ver también lo bonito en ellos.